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L'âme Noir |
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Lista de libros
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El sueñoCuando mi camino por las pequeñas y sinuosas calles de los barrios históricos de Acapulco me llevó hacia el taller de literatura al que pertenezco desde hace poco más de año y medio lo último en lo que pensé es que escribir tuviera algún tipo de satisfacción, mucho menos remuneración, como no fuera la personal.
A lo largo de este tiempo, he descubierto que escribir, tiene muchas vetas, las experiencias propias, las ajenas, las oníricas, las sociales, etc., pero al final, siempre va a ser un reflejo de nuestros ruidos internos, de esas inconformidades que surgen cuando vamos de camino al trabajo, cuando recorremos nuestra ciudad, cuando nos vemos reflejados en el otro y sabemos que algo a nuestro alrededor no está bien y que nadie levanta la voz. Sin embargo, también me he encontrado con que la idea que yo tenía con respecto a tópicos tales como qué es la literatura, cuál es la responsabilidad del escritor y cuál es su papel en la cultura, estaba errada. La responsabilidad y la ética a la hora de escudriñar una realidad, de atreverse a espejarla, a veces bajo premisas personales, es una; pero la condición de escritor “De los que ven la realidad e intentan darle nombre” no puede estar divorciada de cierta objetividad, de cierta crítica, de cierta lúdica. Esta premisa es la que hace la diferencia entre un escritor y alguien que simplemente trata de describir realidades temporales. Rilke, en sus "Cartas a un joven poeta" nos habla de ésta necesidad de escribir, del deber. De la confrontación con uno mismo y la búsqueda de las respuestas a preguntas generadas por la ansiedad que provoca crear. Así, pues, escribir se ha vuelto para mí, algo más que un ejercicio catártico, algo más que una satisfacción personal. Escribir, es una necesidad que acampa en varias partes de mi cuerpo. Esas que sienten alivio después de parir -metafóricamente-, la idea que se la pasa haciendo eco en mi cabeza y que muchas veces no me deja ni dormir.
Estos temas permean en el contenido de los cuentos, Hoja en blanco y Las cinco llaves, el segundo inspirado en la pintora Remedios Varo Uranga. En él expreso estas inquietudes por crear, esa sensación que a veces nos invade y que no sabemos qué es y hasta dónde llegará, hasta que podemos plasmarla, ya sea en un lienzo o en una hoja. También tiene que ver con el descubrimiento, con el asumirse como parte de un proceso creativo inherente a la personalidad, pero a veces oculto tras otras cosas. El cuento, en realidad, es el camino hacia el descubrimiento del personaje y lo que será su pasión por toda la vida. En Hoja en blanco planteo la disyuntiva a la que se enfrenta el escritor a la hora de escribir, a la hora impostergable de enfrentarse a la temida hoja en blanco, a las inseguridades, a los temores y a todos los sentimientos que hacen presa al personaje cuando, en la decadencia, planea escribir su obra maestra. Sé que este oficio que escogí no es sencillo, que me falta mucho por aprender, también sé que no podría tener mejor compañía en esta jornada que mis compañeros tallerandos, mis amigos; todos, los presentes y los que en ausencia, festejaron conmigo cuando el jurado del Concurso de Cuento Corto, “José Agustín”, decidió nombrar a éstos dos cuentos míos, ganadores del primer y tercer lugar estatal respectivamente. Hace poco leí de Eduardo Galeano en la Ventana sobre la Utopía: “Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar” Ellos, mis cofrades escritores y yo, guiados en este camino por la mano de nuestro querido maestro, el escritor Gustavo Martínez Castellanos, Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen, trabajamos hombro a hombro para lograr que en Acapulco no solamente se haga cultura, sino que ésta pueda estar al alcance de todos, de otros, que como yo, tienen el sueño, no de ganar algún día algún concurso de cuentos, eso es subjuntivo, es relativo, sino el sueño de poder acariciar en un texto o en un libro la capacidad propia para la creación. El sueño, así, es el llamado a la conciencia, es la permanencia. Es la trascendencia de las letras y por las letras. Eso que vuelto palabras nos envuelve para redimirnos en el otro yo que también quiere, exige, salir del sueño y volverse realidad.
Astrid Paola Un columpio para LunaDe mi niñez recuerdo pocas cosas, y si hago un recuento serían menos las que recordara fielmente; sin embargo, hay recuerdos que son indelebles al tiempo; como las noches en víspera de Navidad cuando apagaba todas las luces de la casa y me quedaba sentada por horas iluminada sólo por los reflejos multicolor del árbol que adornaba la sala, contando los parpadeos hasta quedarme dormida y soñar con los juguetes del día siguiente. Recuerdo en especial las tardes que pasaba con mis primos jugando en el naranjo del patio trasero de la casa de mis abuelos, había resistido a las plagas, al paso del tiempo, a los murciélagos que lo rondan por las noches y a los niños que lo acosan por el día; cuando lo hacíamos partícipe de nuestras batallas, o simplemente nos trepábamos en sus ramas en busca de los frutos más jugosos. Y ahí, en aquél cómplice de nuestra infancia, colgaba un columpio pequeño de madera que hizo mi tío, único hermano de mi madre que desde joven aprendió el oficio de carpintero. Lo recuerdo con especial cariño por ser mi juguete favorito desde que empecé a tener conciencia y sentido de posesión, también recuerdo la sorpresa el día que noté su ausencia y al preguntarle a mi madre me dijo: -Pues tú ya no lo usabas, así que se lo regalé a tu tía Irma desde la semana pasada, ¿que no te habías dado cuenta? -No- le dije con tristeza. Hasta ese momento no había notado que ya no colgaba más, y sentí como si un pedazo de mi niñez se fuera flotando como globo hasta perderse en el cielo raso. Era cierto que hacía tiempo no me mecía en él, y que cada día que pasaba me costaba más trabajo acomodar mi pequeña humanidad en sus cada vez más gastadas tablas. Pero aún así, era mí columpio. -¿Así es crecer?- pensé ¿Dejar de notar los juguetes hasta que un día nos vemos sorprendidos por su ausencia? Me sentí triste, como si además del columpio se hubieran llevado mi infancia, y aunque ya no era precisamente una niña, decidí, con la inocencia de mis nueve años, dejar de crecer. Pero seguí creciendo, me convertí en una joven de aspecto desgarbado, apenas interesada en otra cosa que no fuera libros. Mi madre solía decirme que con ese aspecto de muchacho y con las costumbres de un ratón de biblioteca era poco probable que consiguiera pretendientes, menos novio, pero eso nunca llegó a preocuparme. Años después, un día que iba de visita a la casa de mi madre, de la cual hacía tiempo atrás me había mudado a un lugar más pequeño pero independiente; vi un montón de cachivaches apilados en la banqueta esperando que pasara el camión de la basura, y cuál sería mi sorpresa al ver entre triques y cacharros oxidados el columpio de mi niñez. Al parecer había sido heredado nuevamente a otros primos más pequeños algunos años atrás y luego desechado, como si toda la historia grabada en sus grietas no existiera. De pronto se agolparon en mi memoria recuerdos olvidados, esas tardes en la casa de mis abuelos, esas noches al pie del árbol de navidad, esos días que había dejado atrás en que decididamente había jurado no crecer más. Tomé el trebejo y caminé media cuadra más. Una de las tablas que servían de asiento colgaba de un lado y estaba pintado de un horrible color plateado que no se parecía para nada al rosa pastel que tenía originalmente. -¿Y esa cosa? Fue la pregunta de mi madre al verme llegar, y luego, creo que asaltada por la nostalgia, empezó a contarme que antes de que yo naciera, su hermano había empezado a tallar el columpio. “Mucho antes” repitió. -¿Y de qué color lo vas a pintar?- Me preguntó nerviosa, tal vez exaltada. - De rosa- respondí. Me miró a los ojos, como si mirara a un astro que hubiera bajado hasta la atura de sus ojos. Sonrió con dulzura. -Yo diría que de blanco, aún es muy pronto para saber -Yo ya lo sé- le dije con una sonrisa cómplice de mis pensamientos. Cuando recuperé el columpio, pensé que me aferraba a algo más tangible que un recuerdo de aquellos días. No lo vi de otra manera hasta saber de tu llegada. Entonces supe que no había sido la casualidad, sino el destino, el que me había llevado ese día, por esa calle. Así, tú, mi pequeña Luna, tendrás un columpio donde mecer tus risas de niña, cómo lo hice yo en las tardes más felices de mi infancia.
Astrid Paola La sangre en ChiapasToda sangre tiene su historia. Corre sin descanso en el interior laberíntico del cuerpo y no pierde el rumbo ni el sentido, enrojece de súbito el rostro y lo empalidece huyendo de él, irrumpe bruscamente de un rasguño de la piel, se convierte en capa protectora de una herida, encharca campos de batalla y lugares de tortura, se transforma en río sobre el asfalto de una carretera.La sangre nos guía, la sangre nos levanta, con la sangre dormimos y con la sangre despertamos, con la sangre nos perdemos y salvamos, con la sangre vivemos, con la sangre morimos. Se convierte en leche y alimenta a los niños en brazos de las madres, se convierte en lágrima y llora sobre los asesinados, se convierte en revuelta y levanta un puño cerrado y un arma.La sangre se sirve de los ojos para ver, entender y juzgar, se sirve de las manos para el trabajo y para la caricia, se sirve de los pies para ir hasta donde el deber la manda. La sangre es hombre y es mujer, se cubre de luto o de fiesta, pone una flor en la cintura, y cuando toma nombres que no son los suyos es porque esos nombres pertenecen a todos los que son de la misma sangre.La sangre sabe mucho, la sangre sabe la sangre que tiene. A veces la sangre monta a caballo y fuma en pipa, a veces mira con ojos secos porque el dolor los ha secado, a veces sonríe con una boca de lejos y una sonrisa de cerca, a veces esconde la cara pero deja que el alma se muestre, a veces implora la misericordia de un muro mudo y ciego, a veces es un niño sangrando que va llevado en brazos, a veces diseña figuras vigilantes en las paredes de las casas, a veces es la mirada fija de esas figuras, a veces la atan, a veces se desata, a veces se hace gigante para subir las murallas, a veces hierve, a veces se calma, a veces es como un incendio que todo lo abrasa, a veces es una luz casi suave, un suspiro, un sueño, un descansar la cabeza en el hombro de la sangre que está al lado. Hay sangres que hasta cuando están frías queman.Esas sangres son eternas como la esperanza.Josè SaramagoContinuidad de los parques Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
Julio Cortázar Quièn soy?Este blog ha devendio en distintos estilos, desde lo depresivo -no deprimente- hasta lo meramente literario. Por cuestiones personales, varias han sido las veces que ha cerrado, otras, ha entrado en largos periodos de inactividad. A raìz de mi reciente descubrimiento en Twitter, he re-descubierto lo interesante, profunda e inexplorable que puede ser la web. Y, oh sorpresa, lo delicioso que es disponer de un espacio personal, para uno, para los demàs, pero sobre todo para uno.
No quiero desvariar -mucho- Les contaba de este reciente re-descubrimiento del verbo bloggear. Y què es un blog? Una especie de bitàcora, de diario personal, un lugar propio donde se puede hacer magia con las palabras. A diferencia de los que tenemos guardados bajo la cama, éste se comparte con personas que no imaginamos. Citando a mi querida Carmen Marìa "Internet se ha convertido en nuestros tiempos, en un lugar indeterminado -literalmente hablando- una especie de tierra de proscritos, donde la informalidad y la comunicabilidad van de la mano" En pocas palabras, es una ventana, en cualquier parte del paìs, incluso del mundo, alguien puede leer tus pensamientos, tus sentimientos, tus opiniones. Y sì, tambièn tendràn acceso a partes que son sòlo nuestras pero que tambièn tenemos la necesidad de compartir.
Antes, era sòlo Índigo, dark, medio desteñida, venida a menos, sin nombre y apellido. Hoy, quiero que eso cambie. Pues mi inquietud por la literatura viene de muchos años atrás, pero es hasta ahora que este camino empieza a tomar forma. Y claro me falta mucho, pero ya he empezado a caminar. Algo que me ha costado mucho trabajo, desde el principio, es asumirme -ahora sí que yo misma- como escritora. Antes bromeaba con el tema, y sin querer, menospreciaba mi trabajo. Ahora, me he dado cuenta que mi necesidad de escribir, de compartir, de expresar, de emitir opiniones se tiene que sustentar en un nombre. Es bastante sencillo tirar la piedra y esconder la mano.
Y yo,con mucho gusto, me presento:
Soy Astrid Paola, soy escritora y éste, es mi blog
Gracias por acompañarme en la jornada, siempre será un placer compartir con ustedes.
PREPARACIÓN LITERARIA
Taller de Narrativa, Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos Taller de Narrativa, Cuento I, Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos Taller de Narrativa II, Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos Taller de Ensayo, Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos Curso de Lectura de comprensión de clásicos literarios Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos Taller de Cuento, impartido por el escritor Atahualpa Espinoza Magaña Taller de Ensayo, impartido por la doctora Liliana Pedraza Taller de Poesía, impartido por el poeta Mijaíl Lamas Taller de Novela, impartido por el escritor Juan Larrosa Taller de Dramaturgia, impartido por el Dramaturgo Richard Viqueira
PRESENTACIONES DE LIBROS REALIZADAS Presentación del libro de cuentos Lo que hay detrás, de la escritora Elizabeth Berea Contreras, en la biblioteca Pública Dr. Alfonso G. Alarcón, Septiembre del 2008 Presentación del libro de cuentos El Jardín, de la escritora Acapulqueña Isabel Reyes Ramos, en la Biblioteca Pública Dr. Alfonso G. Alarcón, Octubre del 2008 Presentación del libro de cuentos Los Ángeles del Pantano, de la escritora Eloísa Valdez, en la Biblioteca Pública Dr. Alfonso G. Alarcón, Noviembre del 2008 Presentación del libro La crìtica de la Cerradura, del escritor Ari Jonathan García Gonzáles, en la biblioteca pública Dr Alfonso G. Alarcón, 2009 Presentación del libro El cuadro Inútil, de la escritora Esther Ángela Chavez Varela, en la biblioteca pública Dr. Alfonso G. Alarcón. 2009
OTRAS ACTIVIDADES Autora del libro de cuentos Viendo pasar el viento. Publicación del cuento María, en la gaceta cultural CulturAcapulco Pblicación de cuentos en la revista Fandango, voces de los pueblos costeños Lectura de dos cuentos, durante la Semana Internacional del Libro Lectura de dos cuentos durante la celebración del Día Nacional del libro, el 12 de Noviembre de 2008 Primer lugar Estatal del Concurso de Cuento Corto José Agustín, Decimotercera edición Tercer lugar Estatal en el Concurso de Cuento Corto José Agustín, decimotercera edición. El Analfabeta Polìtico El peor analfabeta es el analfabeta político
Èl no oye, no habla, ni participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pescado, de la harina, del alquiler, del calzado y de las medicinas, dependen de decisiones políticas. El analfabeta político es tan burro Bertolt Brecht Este texto es ad hoc al tema que recientemente ocupa cada dìa mayor espacio en los noticieros locales, pero que tiene meses desarrollàndose en la red. Mi opiniòn, muy personal, es que es cierto que hay personas que piensan que la credencial de elector es una identificaciòn màs. Y se olvidan que es un derecho ciudadano, de los pocos que nos quedan. El voto es un bien, por eso, tanto polìtico intenta comprarlo, a veces aprovechàndose de la miseria que la misma polìtica provoca, ofreciendo làminas de cartòn o despensas a cambio. Otras veces, se vale de la mercadotecnia, y trata de convencernos, de comprar un producto, de comprarles la idea de que ellos son la esperanza que Mèxico espera. Tambièn se olvidan que el servido pùblico, es eso, un servidor, y està para servir y no para servirse del pueblo. No sè si el voto en blanco, o voto nulo sea la soluciòn del problema. No es que se quiera no votar, es que realmente NO hay por quièn votar. No hay partido o candidato que ofrezca propuestas viables para resolver problemas que se vienen arrastrando sexenios atràs. Y que, en vez de resolver, crecen, como bola de nieve y amenazan con aplastarnos a todos. Espero que en estas palabras, encuentren por lo menos una reflexiòn que los lleve a tomar la mejor de las desiciones, para ustedes y para todos, este 5 de Julio. Astrid Paola Papel Mojado Con ríos
con sangre con lluvia o rocío con semen con vino con nieve con llanto los poemas suelen ser papel mojado
Mario BenedettiTreguaNo hicieron falta palabras para desnudar al silencio en aquella habitaciòn
que por apenas unas horas, se convirtiò en refugio,
tregua para la nostalgia, el tiempo y la distancia
donde la madrugada fue cómplice del encuentro de los labios que se han buscado a ciegas
donde la palabra tomó forma de mirada, de beso postergado.
Y tras desvestir al mutismo de velados reproches
la piel se vistiò de ternuras, se nutriò de caricias pospuestas..
sin miramientos, sin contemplaciones, sin vacìos, sin tregua.
Entonces..
-como era en un principio-
La caracola volviò a ser simbiosis
La noche, apologìa
La madrugada remanso
La luna còmplice
La espera, nada Starbucks CaféQuiero agradecier a mi entrañable Ro, el post que me dedica en su blog para invitarlos a las actividades que se realizan por parte de la Promotorìa Cultura Aída Espino en los espacios que la cafeterìa Starbucks nos ofrece para la promoción y difusión de las obras realizadas por los alumnos que formamos parte de esta Promotoría.
La invitación por supuesto, es extensiva de mi parte a que el dìa de mañana me acompañen a la presentación que realizará el escritor Carlos Alberto Ricardez de este, mi primer libro de cuentos. De antemanos muchas gracias por su compañía, pero sobre todo, por el apoyo que me brindan amistades que no se dejan amilanar por la distancia y, desde lejos me acompañan en ésta incesante bùsqueda que representa para mì la literatura.
Reitero, estàn cordialmente invitados el día de mañana y por supuesto la invitación para que visiten el blog de la querida Ro.
Astrid Paola
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La calidad se impone. Los escritores formados en la Promotoría Cultura Aída Espino son invitados en exclusiva, por la cadena internacional Starbucks para presentar sus obras. La labor del Maestro Gustavo Martínez Castellanos y nuestra querida Aída está en boca de todos, y no es para menos, los hechos hablan por si mismos. Estos eventos son la continuación de una larga trayectoria de promoción, difusión y apoyo culturizando a la población y proyectando a nuestro bello puerto.
Este viernes 3 de Abril será presentado el libro de Astrid Paola Viendo pasar el viento, en Galerías Diana a las 19 horas y 21:30 en Starbucks Condesa
¡Están todos cordialmente invitados!
Continua Informándote de estos eventos:
Los NadieSueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadie con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca. Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadie la llamen, aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos. Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata. Eduardo Galeano Mis libros y yo
Tengo el bolso repleto de libros que no he leìdo, de libros que voy leyendo intercalados, mala costumbre, ajà, pero asì leo a veces, ahora traigo la Semana de colores, de Elena Garro, La muerte de Artemio Cruz y Quièn de Nosotros, primera novela de Benedetti, ja, vaya ensalada literaria. Cuando no, me prendo de un libro y lo suelto hasta terminarlo completito, me ha pasado en pocas ocasiones, no sè si depende del libro, del autor, o de mi estado de ànimo. Me pasò con la Mujer habitada, de G. Belli, con El luto humano, de Revueltas, a ùltimas fechas el autor de mi predilecciòn, aunque creo que no es regla general, porque el Apando lo empezè como tres veces antes de leerlo en una noche. Creo que por eso a veces se quejan de que leo muy ràpido, Ja. Y yo que siento que la vida no me va a alcanzar para leer todos los libros que tengo planeados, màs los que se vayan acumulando. Lo que sì es que ya no caben en mi bolso, ni en el librero, y pronto ni en mi habitaciòn, los veo desperdigados por todos lados. A veces conservando el polvo, otras màs sirven para los malèvolos fines de Lunita que se encarga de autografiarlos, ja. Tengo libros nuevos, que voy comprando conforme se me atraviesan, El diosero de Rojas Gonzàles y Balún Canàn, de Rosario Castellanos. Por supuesto libros entrañables que me han regalado, como Los recuerdos del Porvenir, de Elena Garro. ¡Tengo libros que ni siquiera he tenido tiempo de abrir! como El nombre de la Rosa, de Umberto Eco. Tambièn tengo libros que se desbaratan nomàs con verlos, de lo amarillas y gastadas que estàn sus hojas, como la Eneida, o Chac Mol de Fuentes. Desgraciadamente en mi ciudad sòlo existen tres librerias que se pueden nombrar asì. La Porrùa, Librerìas Cristal y... Rayos, creo que sòlo son dos. Por supuesto los Sanborns, donde a veces los libros estàn màs baratos, contrario a lo que se pensarìa. Ah, y un pequeño puestecito de libros "con historia" (ese tèrmino de usados, me da cosa) Cuando tengo taller me voy caminando y paso un rato a pasearme, vàlgame la rebuznancia, entre el olor acendrado en estos libros. Antes, en el zòcalo, cada ùltimo sàbado del mes, se ponìan unos chavos con una mesita, donde intercambiabas libros, llevabas uno y lo cambiabas por algùn otro que estuviera ahì. Asì conseguì varios libros, claro, lo difìcil era decidir cual 'soltar'. Creo que era una especie de tradiciòn que ojalà se siguiera acostumbrando, pero un buen dìa, los chavos y la mesita no regresaron màs. Me encantan este tipo de libros, con historia. Me da por hojearlos, ver los nombres escritos ahì, las dedicatorias o acotaciones que encuentro, a veces me da por formularme historias detràs de estos libros, de las manos por las que han pasado para luego ir a dar ahì, donde seguiràn compartiendo su doble historia la que traen escrita entre las hojas y la que traen grabada en la piel. Alguien me dijo un dia que un libro sin anotaciones no es libro; que parte de leer el libro es subrayarlo, hacerlo propio, incluso hasta tatuarlo con el aro incandescente de un cigarrillo. Como un ex libris personal. Ese mismo 'alguien' me dijo alguna vez que los libros son libres, que deben ser asì, compartirse para que su conocimiento ysu valor no se estanque y quede empolvàndose en alguna repisa o para que una tierna niña garabatee sus primeras letras en ellos. Yo, me confieso.. no regalo un libro ni en defensa propia. Menos los presto. A veces los presto sin nisiquiera haberlos leìdo, como El caballero de la armadura Inexistente, de Italo Calvino; bueno, en realidad sì regalo libros y tambièn los presto, mi Insoportable levedad del ser anda en Jalisco, y Cien años de soledad aùn no regresa de Chiapas. Creo que no hay mejor regalo que pueda hacerle a alguien que un libro. y los que me conocen saben tambièn que no hay otra cosa que yo quisiera que me regalaran, ah, eso y un ajedrez. El ùltimo libro que regalè, literalmente, fue El viaje del elefante, de Josè Saramago, de quièn ahora estoy leyendo Todos los nombres, y sì, es el ùltimo que regalo.. Proque los libros, aparte de tener historia, tambièn tienen implicaciones personales.. si lo sabrè yo, y creo que tambièn lo sabìa Saramago. No podrìa definir lo que es mi libro favorito, todos los que voy leyendo tienen y dejan algo especial, por supuesto tengo 'consentidos' tanto por el contenido, como Ensayo sobre la ceguera, de Saramago, o por las impliacaciones personales, como La piel del Cielo, de Poniatovska, Matar a un ruiseñor, de Harper Lee o Vivir para contarla, del Gabo. A propòsito de implicaciones.. A veces quisiera ser una tortuga.. recorren grandes distancias a lo largo de su vida, sobre todo si van dentro de cajas de cartòn, junto a una vela o un reloj.. bajo un libro o dentro de un cuento. Sì, quisiera ser una tortuga, asì tendrìa al menos ciento cincuenta años para leer todos los libros que me faltan por leer.. Ìndigo NostalgiaNo hay primavera,
ni mayo,
ni lluvia,
ni amanecer,
ni hora
que no evoque con melancolía teñida de añil.
No hay hora en el reloj
ni infinito en el tiempo
que me alcanze para medir en segundos
la distancia a recorrer de mi boca a tus besos. No hay noche,
ni tarde,
ni luna,
ni playa
que no quisiera trazar
en la prosa de algùn verso,
que no quisiera dibujar
vertiginosa, en el òleo de los recuerdos.
Viejos aromas que vuelven de repente
acompañados de suspiros..
el cafè de la mañana,
manzana y canela en tu cabello,
besos avainillados para acompañar el desayuno
que antecede a tu partida
hacia el volverè algùn dìa..
† Îหdเgø † SINE QUA NONLa prolongaciòn de los sueños..
La extensiòn de los brazos
La pròrroga de la muerte
Egoìsmo postergado..
La demora del olvido
Nocturno Desvelo
Efluvio de la palabra
La secuencia de uno mismo..
La continuaciòn de los pasos andados sobre el camino
Eso
Todo y màs
Es un hijo
† Îหdเgø †Quiero escribir un niño..
SemiòticaCuàntos significados tiene una misma palabra?
Cuàntas lecturas hay que hacer?
Cuàntas interpretaciones tiene un signo? Cuàntas interepretaciones en cada lectura..
Còdigos, lenguas,mensajes, sìmbolos
leer entre`lìneas
mensajes subliminales
còdigos compartidos
dobles intenciones
imàgenes visuales
poètica del espacio
La semiòtica es el arte de la mentira
El Teletòn eres tù?¿Cada año, hay una uniòn masiva de medios por una sola causa, El teletòn. Nadie puede negar la imperiosa necesidad que existe en el país en torno a fomentar la calidad de vida de los niños que sufren alguna discapacidad, tampoco, nadie niega las "buenas intenciones" de los medios y las empresas que se unen para ayudar a estos niños. Eso no es lo cuestionable, o al menos lo que yo cuestiono. Mi argumento es en el sentido de la informaciòn. Josè Martí dijo: "Ser cultos para ser libres" Esa frase puede tener mil interpretaciones, pero yo me avoco a lo primario : saber para entender.
La informaciòn nos da poder de desición.
Me asombra la cantidad enorme de dinero que cada año, logra reunir el Teletòn, sobre todo de las empresas privadas, aunque dicen los enterados que la mayoria es dinero que dona "el pueblo de Mèxico" perdòn por el entrecomillado. Pues bien, èsta informaciòn dejò de sorprenderme cuando supe del deducible de impuestos que reciben las empresas por los donativos a causas altruistas como esta. Por eso, no es de extrañar que la mayoria desembolsen grandes cantidades, que al final será descontada de lo que ellos tienen que pagar como empresas a Hacienda.
Mi intenciòn no es polemizar sobre los beneficios que reciben miles de niños en los CRITS alrededor de toda la república. Si algo cuestionaria, es el "momento televisivo", donde estos niños y sus familiares son expuestos, cómo su dolor es exhibido durante el dìa y la noche que duran las transmisiones. Esto tiene un sentido, por supuesto, provocar conmociòn en el espectador, es decir, conmoverlo y moverlo a donar diez, veinte, cincuenta o hasta cien pesos que a èl nadie le va a descontar de ningùn lado màs que de su bolsillo.
En cambio, a la casa televisora, por no decir Televisa, hasta recibe un reembolso, pues el cheque con el que pagan sus impuestos no sale a nombre de Juan Pèrez o Marìa Lòpez, los que los mismos medios dicen, son la columna vertebral, los que "hacen" el teletòn. No cuestiono la calidad moral de este evento, o tal vez sì, pero soy màs especìfica; Si Juan Pérez o Marìa Lòpez supieran cual es el verdadero trasfondo ¿seguiràn sacrificando su presupuesto familiar para acallar su conciencia? ¿Una de cal en diciembre por todas las de arena durante el año?
Aunque, yo pregunto: Cuánto vale caminar por la calle ciegos del mundo.
Porquè si la intenciòn es ayudar, las empresas no simplemente hacen el donativo de su propio dinero y dejan de aplicar el viejo adagio de "saludar con sombrero ajeno". Porqué si nuestra intención es ayudar, no empezamos desde nosotros y con los de nuestro alrededor. El buen Juez.
Me viene a la memoria otra cita quizà màs acertada: Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha. Aunque creo que en realidad esa es una canciòn de Enrique Bunbury.
Si para pendejo no se estudia.. Chispas.. hace dìas leì una noticia, acerca de que abuchearon a la Secretaria de Educaciòn Pùblica, Josefina Vazquez Mota, bueno, eso en realidad no es noticia, es el pan nuestro de todos los dìas. La noticia a resaltar y que circulò por los principales medios, es el grito de "burra" que se escuchò ni màs ni menos que en la inauguraciòn del evento màs importante en cuanto a literatura se refiere en nuestro país, la FIL, Feria Internacional del Libro, realizada en Guadalajara, donde la pobre Chepina, que fue en representaciòn del Presidente Calderòn que yo creo que despuès de esto no la vuelve a mandar ni a las tortillas, proque capaz que se queda con el cambio.. Chepina Vazquez Mota no sòlo le cambiò el nombre al libro de Carlos Fuentes La regiòn màs transparente por La Ciudad màs Transparente, craso error, si no que tambièn confundiò al autor con Octavio Paz, que ahora si que ni en Paz descansa..
Esto me recuerda otro incidente, en la era Foxista, donde la directora de CONACULTA Sari Bermùdez, quien en un homenaje al buen Tito Monterroso y a pregunta expresa de un reportero que la cuestionó acerca de què le parecía el cuento El Dinosaurio, de este autor, la pobre Sari bermùdez, en vez de aceptar humildemente su ignorancia, dijo que no podìa decir qué le parecía porque aún no terminaba de leerlo.. Já.
A continuaciòn, el cuento El dinosaurio, de Augusto Monterroso, espero ustedes sì lo lean completo..
" Cuando despertò, el dinosaurio todavìa estaba allí"
No, no es broma.. ese es todo el texto, El dinosaurio es el cuento más breve de la literatura latinoamericana y còmo no.. una palabra menos y parecería una burla. No sòlo fue Monterroso el padre del microrrelato, así tuvieron a bien llamarle al gènero, sino que fue un gran maestro de palìndromos, pro esa ya es la historia de otro post.
Eso y que las representantes de la Cultura en Mèxico den pena ajena. Mi arrogante versiòn de la pulseraCon mis manos de artesano
te he confeccionado este abalorio literario,
cuyas cuentecillas son letras
que evocan el plácido aroma del café.
Inventario Todo es motivo de poesìa para Mario Benedetti. Cada pequeña situaciòn del vivir cotidiano merece una canciòn, una celebración a la constante sorpresa de existir, amar, luchar, trabajar, morir.
Para Mario Benedetti, la poesía no tiene sentido si no se comparte, si no se reproduce, si no se fecunda. El poeta se convierte en nuestra propia voz cuando el amante, el revolucionario, el oficinista, se reconocen el èl, unièndose en el rito de la celebración a la vida. Pocos autores son capaces de producir tal milagro de asociación con el lector.
En Inventario I se concatenan los poemas publicados de 1950 a 1985, testimonio de la propia existencia del autor. Peomas tales como Hagamos un trato, o No te salves, que no se entienden fuera de la biografìa de Benedetti, incluidos en Canciones de amor y desamor (1973-1974) Son los poemas màs reconocidos del autor incluidos en èste volùmen. Incluso contiene poemas que han sido llevados a voz de extraordinarios intèrpretes como Nacha Guevara o Amparo Ochoa que hacen de la poesìa de Benedetti verdaderos himnos a la vida.
La narrativa de Mario Benedetti, asì como su cuentìstica, son, sin duda, universos que habremos de explorar para re-conocerlo, Benedetti, como creador, nos regala excelentes propuestas literarias. En su libro, El porvenir de mi pasado, con dos cuentos escritos en forma epistolar. Y en su novela El cumpleaños de Juan Ángel, primera novela dònde el autor logra conjugar la poesìa con la narrativa, invade magistralmente el territorio de la prosa, permitiendo que en la historia, tradicionalmente èpica, se abra un espacio para la lìrica. Sin embargo, es en su poesìa donde encontramos al Mario netamente humano, creador de sensaciones que parten desde lo cotidiano hasta rozar lo extraordinario de su prosa.
El poema màs significativo para mì, es No te salves, me remite a la película El lado obscuro del corazòn, y es que, ¿què corazòn, incluìdo el de Benedetti, no tiene un lado obscuro? Esto es lo que me llevò a elegir èste libro, como auto-regalo de cumpleaños, huelga decir, sobre obras magistrales de la prosa de este autor, como Primavera con una esquina rota, Andamios o La tregua.
Creo que la poesìa, tambièn tiene que ver con la temporalidad, de una manera poco convencional, por supuesto, y desde la perspectiva de la que esto escribe, nunca somos ni seremos los mismos, antes ni despuès de leer un poema, y menos, si el que nos toca, nos trastoca, nos acaricia, nos estruja y nos deja con el alma temblorosa, es Mario Benedetti. Arrullo deLunaMi pequeña niña, piel de luna tierna
cara de àngel, cabello azabache
dos estrellas son tus ojos
con la mirada màs tierna, tienes el aroma de los nardos,
acaricias mi interior
con tus pequeñas manos.
Mi pequeña mariposa
fràgil como pètalo de rosa
segura en tu crisàlida
terminando de formar las alas.
Te veo siempre tranquila
siempre sonriendo,
jugando entre las nubes de colores
recogiendo luceros, recogiendo soles.
Te veo nadar entre las olas
corriendo entre la arena
escuchando al mar en caracolas
hilvanando collares de perlas.
Te veo sentada en el ocaso de la tarde
contando las estrellas vespertinas
una a una salen a saludarte
mientras llega la luna a arrullarte.
Mientras duermas, yo velarè tus sueños
traerè a las hadas a jugar en ellos
Bajarè la luna para que ilumine tu camino
Cantarè este arrullo para soñar contigo. † Îหdเgø † No te salvesNo te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgano
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgano
y te salvas ahora
y reservas del mundo
solo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
Mario Benedetti Eres MarEres Mar.. Eres Mar Eres Mar † Îหdเgø † PaoTengo, ademàs del honor, el gusto y el placer, de tener como maestro de literatura, ni màs ni menos que al ganador del Premio Gilberto Owen, Gustavo Martìnez Castellanos, quién, con su libro Siete modelos femeninos para William Shakespeare, se llevara por unanimidad, la edición de este año de tan prestigiado concurso de cuentos.
El siguiente texto, se puede decir que es la reseña de la presentación de el libro Viendo pasar el viento, de una servidora, y que ahora, comparto con ustedes.
Yo, ciudadano Pao Gustavo Martínez Castellanos Presentamos el primer libro de Pao. Es una hermosa compilación con los cuentos que ella creó durante más de ocho meses en los talleres de Literatura que dirijo. Su esfuerzo, su constancia, su entrega al proyecto la señalaron desde el inicio del curso como una mujer dispuesta a crear y a concretar sus proyectos. Y lo ha logrado, después de tanto y de todo. Confieso que no la conozco. Como a la mayoría de los integrantes de los talleres que dirijo, Pao es una persona a la que quiero mucho pero de cuya vida ignoro casi todo. Con esa confianza que nos da la presencia constante de las personas que te hacen ir diariamente a un lugar para compartirlo contigo en un proyecto común y en cuyo proceso te encuentras de pronto que su ausencia te molesta en un sitio del alma que es imposible definir. Pero que nos da la sensación de que empieza a hacer visible la existencia de una amistad. Y de la misma forma que muchos de los alumnos (y ahora amigos míos) de estos talleres, de Pao no recuerdo cómo llegó. Eran días difíciles. El alcalde Félix Salgado Macedonio se la pasaba fastidiándonos, al igual que su vocero, El Sur y los miembros del malogrado Consejo de Cultura que sólo ha servido para entorpecer y corromper. Nos espiaban. Intentaban malograr el trabajo cultural que realizamos. Nos negaban los espacios y la voz en algunos medios. Así, sin dinero, sin recursos, sin ningún apoyo y con todo en contra, que llegara gente a los talleres no era significativo, sino milagroso. En esa época llegó Pao. Siempre vestida de negro, con un mechón de pelo cayendo sobre su frente, como una Dark extraviada en un sueño Emo. Participando de soslayo, protegida por un par de aguerridas comadres; Isa (¡Azúcar moreno!) y Elo que juntas son Elo – Isa, a quienes no sé si conoció en el taller o ya las había conocido porque salen juntas de la Biblioteca y a veces las he visto caminar juntas, casi apretadas, por las callecitas tortuosas de esta parte de la ciudad, hacia sus barrios, sus casas. Su Acapulco. Gente nuestra. Nosotros. Con el paso de los días, la presencia de Pao se suavizó. Pudimos ver su sonrisa de hoyuelos cuando se quitó el mechón de pelo negrísimo que ocultaba parte de su rostro y pudimos escuchar su risa, explosiva, alegre, costeña cuando por fin constató que se encontraba entre amigos. Después nos llevó a Lunita, su bebé de menos de un año de edad, blanca como su nombre, tierna como brote de lirio. La quisimos más. Después, empezó a convertirse en una réplica de las maestras Aída y Teté, porque sin el rigor de la gramática normativista de aquellas pero con la misma gravedad y firmeza empezó a señalar errores y erratas, sintaxis torcidas y semánticas al vuelo. Y finalmente, a calificar perentoria: Esto no es un cuento. No me parece un buen texto. Le falta contenido. Está muy flojo el nudo. Se difumina la sorpresa. O: Me gusta. Es directo. Tiene poesía. Felicidades. Ya me veía pidiendo chamba en otras partes con esta impertérrita Pao calificando con puntualidad todo lo que caía en sus manos… y demostrando que todo lo que había aprendido lo había aprendido muy bien. Pero su proceso formativo no se detuvo: cuando sus compañeros la eligieron para que fuera la tercera autora a publicar en la Colección: los nuestros, se le descompuso la entereza y empezó a denotar cansancio, duda, falta de carácter. Se le agrió la sonrisa y el mechón oscuro volvió a cubrir su rostro. Su catadura de dark se acentuó y estuvo en poco de cerrarse como una ostra y se ausentó una semana. Yo la imaginaba luchando contra las mariposas negras de su incertidumbre, ensimismada y dubitativa sobre el paso que estaba por dar: publicar un libro. Su primer libro: Viendo pasar el viento. No le ayudaron ni la publicación de sus cuentos y sus pinturas en la revista CulturAcapulco, ni la sesión de fotografías ni el ánimo que le inyectaban a cada clase sus amigos todos. Era un signo de interrogación coexistiendo entre nosotros. Nos dio un respiro hasta una semana antes de la presentación en que, nuevamente sonrió y nuevamente tomó a su cargo la taxación de la calidad de los textos de sus compañeros y llevó Xcánda, ese cuento ambicioso en el que había volcado todo lo que había vivido los últimos treinta días: Una mujer de madre mexicana y padre extranjero, amante de Marcos, va a la selva y pide a Tatic le permita morir junto al guerrillero. Tatic le niega el permiso con esta frase: Tengo otros planes para ustedes, pero ella no obedece y finalmente perece en el ataque del primero de enero del 94. Libre, después de haber evitado ser un signo, asumo que se integra a la selva, a las hablas indígenas y al ideal del movimiento. Libre, relajada; tal vez drenada de sí misma, Pao se presentó el 22 de agosto de 2008 para presentar su libro. Dejó a un lado la playera negra y el pelo en la frente. Llegó plena, segura de sí misma y rodeada por una buena parte de su parentela. Y recibió una sorpresa: en lugar de que yo le presentara el libro, se lo presentaron sus compañeros de taller, los jóvenes escritores acapulqueños: Michelle Ruiz Valdés, autora del libro Se avecina un huracán; la escritora más joven de México (16 años). Carlos Alberto Ricárdez, autor del libro Ladrar encadenado (23 años); y Ari Johnatan González, ensayista y autor de diversos cuentos publicados en CulturAcapulco (19 años). Flanqueada por ellos tres Pao respiró a sus anchas, sonrió, comentó algunas cosas y agradeció a Aída Espino, a Themis Mendoza y al que esto escribe por los talleres, el espacio y el conocimiento otorgados en esta etapa de su formación como escritora. Por su dedicación y entrega Pao fue premiada con esta presentación como nunca había habido alguna en Acapulco: jóvenes artistas, intelectuales acapulqueños, surgidos de las fraguas de su propia ciudad que sin leer ni titubear desmenuzaron la obra de una compañera de armas en el mismo sitio en el que todos ellos fueron tocados definitivamente por el rayo divino de la creatividad. Teté Chávez Varela, Premio Nacional de Cuento Sahuayo 2007 y primer y segundo lugares del José Agustín 2008, declaró que estaba feliz de haber sido testigo de ese hecho inédito en Acapulco y en Guerrero: el tercer libro publicado por la Promotoría Aída Espino, de una autora egresada de sus talleres y magistralmente presentado por los escritores también egresados de la misma Promotoría. Trabajo completo, circuito cerrado: “Nuestros jóvenes están tan bien preparados que estoy segura que pronto darán mucho de qué hablar sobre Acapulco y sobre Guerrero. Felicidades”. Después, la autora autografió todos los libros vendidos: 28 en total de cuya venta la Biblioteca Pública Alfonso G. Alarcón se verá beneficiada con el 50 por ciento y con una dotación de ejemplares para su venta ulterior cuyo monto será íntegro para la misma. De esa forma, Pao arribó a esta etapa de su formación como escritora: rodeada de sus amigos, de su familia, de sus compañeros y de algunos invitados atraídos por la publicidad que hacemos por Internet y que pegamos en las paredes de algunas escuelas debido a que los periódicos locales nos han vetado en sus páginas por órdenes de Félix Salgado. Después, todos degustamos unos canapés muy mexicanos: chalupitas de rajas y pollo prensado. De postre, flan casero. Felicidades a Pao, Astrid Paola; felicidades a Aída por este nuevo triunfo. Felicidades a Acapulco por esta escritora que, todos estamos seguros, llegará muy alto. Este viernes presentamos Las noches de Räda Lounge de Juan Larrosa (Tierra Adentro) y el sábado 20 realizaremos la “1ª Feria Artística y Cultural, ¡Que viva la biblioteca!” y presentaremos un libro de Liz Berea. En la Biblioteca Pública Alfonso G. Alarcón y para su beneficio. Nos leemos en la crónica. |
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