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    El sueño

     
    Cuando mi camino por las pequeñas y sinuosas calles de los barrios históricos de Acapulco me llevó hacia el taller de literatura al que pertenezco desde hace poco más de año y medio  lo último en lo que pensé es que escribir tuviera algún tipo de satisfacción, mucho menos remuneración, como no fuera la personal.

    A lo largo de este tiempo, he descubierto que escribir, tiene muchas vetas, las experiencias propias, las ajenas, las oníricas, las sociales, etc., pero al final, siempre va a ser un reflejo de nuestros ruidos internos, de esas inconformidades que surgen cuando vamos de camino al trabajo, cuando recorremos nuestra ciudad, cuando nos vemos reflejados en el otro y sabemos que algo a nuestro alrededor no está bien y que nadie levanta la voz.

     Sin embargo, también me he encontrado con que la idea que yo tenía con respecto a tópicos tales como qué es la literatura, cuál es la responsabilidad del escritor  y cuál es su papel en la cultura, estaba errada. La responsabilidad y la ética a la hora de escudriñar una realidad, de atreverse a espejarla, a veces bajo premisas personales, es una; pero la condición de escritor “De los que ven la realidad e intentan darle nombre” no puede estar divorciada de cierta objetividad, de cierta crítica, de cierta lúdica. Esta premisa es la que hace la diferencia entre un escritor y alguien que simplemente trata de describir realidades temporales.

    Rilke, en sus "Cartas a un joven poeta" nos habla de ésta necesidad de escribir, del deber. De la confrontación con uno mismo y la búsqueda de las respuestas a preguntas generadas por la ansiedad que provoca crear.
     
    Así, pues, escribir se ha vuelto para mí, algo más que un ejercicio catártico, algo más que una satisfacción personal. Escribir, es una necesidad que acampa en varias partes de mi cuerpo. Esas que sienten alivio después de parir -metafóricamente-, la idea que se la pasa haciendo eco en mi cabeza y que muchas veces no me deja ni dormir.

    Estos temas permean en el contenido de los cuentos, Hoja en blanco y  Las cinco llaves, el segundo inspirado en la pintora Remedios Varo Uranga. En él expreso estas inquietudes por crear, esa sensación que a veces nos invade y que no sabemos qué es y hasta dónde llegará, hasta que podemos plasmarla, ya sea en un lienzo o en una hoja. También tiene que ver con el descubrimiento, con el asumirse como parte de un proceso creativo inherente a la personalidad, pero a veces oculto tras otras cosas. El cuento, en realidad, es el camino hacia el descubrimiento del personaje y lo que será su pasión por toda la vida.

    En Hoja en blanco planteo la disyuntiva a la que se enfrenta el escritor a la hora de escribir, a la hora impostergable de enfrentarse a la temida hoja en blanco, a las inseguridades, a los temores y a todos los sentimientos que hacen presa al personaje cuando, en la decadencia, planea escribir su obra maestra.

    Sé que este oficio que escogí no es sencillo, que me falta mucho por aprender, también sé que no podría tener mejor compañía en esta jornada que mis compañeros tallerandos, mis amigos; todos, los presentes y los que en ausencia, festejaron conmigo cuando el jurado del Concurso de Cuento Corto, “José Agustín”, decidió nombrar a éstos dos cuentos míos, ganadores del primer y tercer lugar estatal respectivamente.
    Hace poco leí de Eduardo Galeano en la Ventana sobre la Utopía: “Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar”

    Ellos, mis cofrades escritores y yo, guiados en este camino por la mano de nuestro querido maestro, el escritor Gustavo Martínez Castellanos, Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen, trabajamos hombro a hombro para lograr que en Acapulco no solamente se haga cultura, sino que ésta pueda estar al alcance de todos, de otros, que como yo, tienen el sueño, no de ganar algún día algún concurso de cuentos, eso es subjuntivo, es relativo, sino el sueño de poder acariciar en un texto o en un libro la capacidad propia para la creación.
     
    El sueño, así, es el llamado a la conciencia, es la permanencia. Es la trascendencia de las letras y por las letras. Eso que vuelto palabras nos envuelve para redimirnos en el otro yo que también quiere, exige, salir del sueño y volverse realidad.
     
    Astrid Paola

    Un columpio para Luna

     

              De mi niñez recuerdo pocas cosas, y si hago un recuento serían menos las que recordara fielmente; sin embargo, hay recuerdos que son indelebles al tiempo; como las noches en víspera de Navidad cuando apagaba todas las luces de la casa y me quedaba sentada por horas iluminada sólo por los reflejos multicolor del árbol que adornaba la sala, contando los parpadeos hasta quedarme dormida y soñar con los juguetes del día siguiente.  

    Recuerdo en especial las tardes que pasaba con mis primos jugando en el naranjo del patio trasero de la casa de mis abuelos, había resistido a las plagas, al paso del tiempo, a los murciélagos que lo rondan por las noches y a los niños que lo acosan por el día; cuando lo hacíamos partícipe de nuestras batallas, o simplemente nos trepábamos en sus ramas en busca de los frutos más jugosos.

               Y ahí, en aquél cómplice de nuestra infancia, colgaba un columpio pequeño de madera que hizo mi tío, único hermano de mi madre que desde joven aprendió el oficio de carpintero.

    Lo recuerdo con especial cariño por ser mi juguete favorito desde que empecé a tener conciencia y sentido de posesión, también recuerdo la sorpresa el día que noté su ausencia y al preguntarle a mi madre me dijo:

    -Pues tú ya no lo usabas, así que se lo regalé a tu tía Irma desde la semana pasada, ¿que no te habías dado cuenta?

              -No- le dije con tristeza. Hasta ese momento no había notado que ya no colgaba más, y sentí como si un pedazo de mi niñez se fuera flotando como globo hasta perderse en el cielo raso. Era cierto que hacía tiempo no me mecía en él, y que cada día que pasaba me costaba más trabajo acomodar mi pequeña humanidad en sus cada vez más gastadas tablas.

    Pero aún así, era mí columpio.

    -¿Así es crecer?- pensé ¿Dejar  de notar los juguetes hasta que un día nos vemos sorprendidos por su ausencia?

    Me sentí triste, como si además del columpio se hubieran llevado mi infancia, y aunque ya no era precisamente una niña, decidí, con la inocencia de mis nueve años, dejar de crecer.

    Pero seguí creciendo, me convertí en una joven de aspecto desgarbado, apenas interesada en otra cosa que no fuera libros.

    Mi madre solía decirme que con ese aspecto de muchacho y con las costumbres de un ratón de biblioteca era poco probable que consiguiera pretendientes, menos novio, pero eso nunca llegó a preocuparme.

              Años después, un día que iba de visita a la casa de mi madre, de la cual hacía tiempo atrás me había mudado a un lugar más pequeño pero independiente; vi un montón de cachivaches apilados en la banqueta esperando que pasara el camión de la basura, y cuál sería mi sorpresa al ver entre triques y cacharros oxidados el columpio de mi niñez.

    Al parecer había sido heredado nuevamente a otros primos más pequeños algunos años atrás y luego desechado, como si toda la historia grabada en sus grietas no existiera.

             De pronto se agolparon en mi memoria recuerdos olvidados, esas tardes en la casa de mis abuelos, esas noches al pie del árbol de navidad, esos días que había dejado atrás en que decididamente había jurado no crecer más.

             Tomé el trebejo y caminé media cuadra más. Una de las tablas que servían de asiento colgaba de un lado y estaba pintado de un horrible color plateado que no se parecía para nada al rosa pastel que tenía originalmente.

    -¿Y esa cosa? Fue la pregunta de mi madre al verme llegar, y luego, creo que asaltada por la nostalgia, empezó a contarme que antes de que yo naciera, su hermano había empezado a tallar el columpio. “Mucho antes” repitió.

             -¿Y de qué color lo vas a pintar?- Me preguntó nerviosa, tal vez exaltada.

    - De rosa- respondí.

    Me miró a los ojos, como si mirara a un astro que hubiera bajado hasta la atura de sus ojos. Sonrió con dulzura.

    -Yo diría que de blanco, aún es muy pronto para saber

    -Yo ya lo sé- le dije con una sonrisa cómplice de mis pensamientos.

              Cuando recuperé el columpio, pensé que me aferraba a algo más tangible que un recuerdo de aquellos días. No lo vi de otra manera hasta saber de tu llegada. Entonces supe que no había sido la casualidad, sino el destino, el que me había llevado ese día, por esa calle. Así, tú, mi pequeña Luna, tendrás un columpio donde mecer tus risas de niña, cómo lo hice yo en las tardes más felices de mi infancia.

     

     

    Astrid Paola

    La sangre en Chiapas

             Toda sangre tiene su historia. Corre sin descanso en el interior laberíntico del cuerpo y no pierde el rumbo ni el sentido, enrojece de súbito el rostro y lo empalidece huyendo de él, irrumpe bruscamente de un rasguño de la piel, se convierte en capa protectora de una herida, encharca campos de batalla y lugares de tortura, se transforma en río sobre el asfalto de una carretera.   

             La sangre nos guía, la sangre nos levanta, con la sangre dormimos y con la sangre despertamos, con la sangre nos perdemos y salvamos, con la sangre vivemos, con la sangre morimos. Se convierte en leche y alimenta a los niños en brazos de las madres, se convierte en lágrima y llora sobre los asesinados, se convierte en revuelta y levanta un puño cerrado y un arma.

            La sangre se sirve de los ojos para ver, entender y juzgar, se sirve de las manos para el trabajo y para la caricia, se sirve de los pies para ir hasta donde el deber la manda. La sangre es hombre y es mujer, se cubre de luto o de fiesta, pone una flor en la cintura, y cuando toma nombres que no son los suyos es porque esos nombres pertenecen a todos los que son de la misma sangre.

            La sangre sabe mucho, la sangre sabe la sangre que tiene. A veces la sangre monta a caballo y fuma en pipa, a veces mira con ojos secos porque el dolor los ha secado, a veces sonríe con una boca de lejos y una sonrisa de cerca, a veces esconde la cara pero deja que el alma se muestre, a veces implora la misericordia de un muro mudo y ciego, a veces es un niño sangrando que va llevado en brazos, a veces diseña figuras vigilantes en las paredes de las casas, a veces es la mirada fija de esas figuras, a veces la atan, a veces se desata, a veces se hace gigante para subir las murallas, a veces hierve, a veces se calma, a veces es como un incendio que todo lo abrasa, a veces es una luz casi suave, un suspiro, un sueño, un descansar la cabeza en el hombro de la sangre que está al lado. Hay sangres que hasta cuando están frías queman.

    Esas sangres son eternas como la esperanza.

     

    Josè Saramago

    Continuidad de los parques

               Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
        Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

     

    Julio Cortázar

    Quièn soy?

      
    Este blog ha devendio en distintos estilos, desde lo depresivo -no deprimente- hasta lo meramente literario. Por cuestiones personales, varias han sido las veces que ha cerrado, otras, ha entrado en largos periodos de inactividad. A raìz de mi reciente descubrimiento en Twitter, he re-descubierto lo interesante, profunda e inexplorable que puede ser la web. Y, oh sorpresa, lo delicioso que es disponer de un espacio personal, para uno, para los demàs, pero sobre todo para uno.
     
    No quiero desvariar -mucho- Les contaba de este reciente re-descubrimiento del verbo bloggear. Y què es un blog? Una especie de bitàcora, de diario personal, un lugar propio donde se puede hacer magia con las palabras. A diferencia de los que tenemos guardados bajo la cama, éste se comparte con personas que no imaginamos. Citando a mi querida Carmen Marìa "Internet se ha convertido en nuestros tiempos, en un lugar indeterminado -literalmente hablando- una especie de tierra de proscritos, donde la informalidad y la comunicabilidad van de la mano" En pocas palabras, es una ventana, en cualquier parte del paìs, incluso del mundo, alguien puede leer tus pensamientos, tus sentimientos, tus opiniones. Y sì, tambièn tendràn acceso a partes que son sòlo nuestras pero que tambièn tenemos la necesidad de compartir. 
     
    Antes, era sòlo Índigo, dark, medio desteñida, venida a menos, sin nombre y apellido. Hoy, quiero que eso cambie. Pues mi inquietud por la literatura viene de muchos años atrás, pero es hasta ahora que este camino empieza a tomar forma. Y claro me falta mucho, pero ya he empezado a caminar. Algo que me ha costado mucho trabajo, desde el principio, es asumirme -ahora sí que yo misma- como escritora. Antes bromeaba con el tema, y sin querer, menospreciaba mi trabajo. Ahora, me he dado cuenta que mi necesidad de escribir, de compartir, de expresar, de emitir opiniones se tiene que sustentar en un nombre. Es bastante sencillo tirar la piedra y esconder la mano.
     
    Y yo,con mucho gusto, me presento:
     
    Soy Astrid Paola, soy escritora y éste, es mi blog
    Gracias por acompañarme en la jornada, siempre será un placer compartir con ustedes.
     

    PREPARACIÓN LITERARIA

     

    Taller de Narrativa, Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos 

    Taller de Narrativa, Cuento I, Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos 

    Taller de Narrativa II, Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos 

    Taller de Ensayo, Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos 

    Curso de Lectura de comprensión de clásicos literarios Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos 

    Taller de Cuento, impartido por el escritor Atahualpa Espinoza Magaña 

    Taller de Ensayo, impartido por la doctora Liliana Pedraza 

    Taller de Poesía, impartido por el poeta Mijaíl Lamas 

    Taller de Novela, impartido por el escritor Juan Larrosa 

    Taller de Dramaturgia, impartido por el Dramaturgo Richard Viqueira

     

    PRESENTACIONES DE LIBROS REALIZADAS

     Presentación del libro de cuentos Lo que hay detrás, de la escritora Elizabeth Berea Contreras, en la biblioteca Pública Dr. Alfonso G. Alarcón, Septiembre del 2008

     Presentación del libro de cuentos El Jardín, de la escritora Acapulqueña Isabel Reyes Ramos, en la Biblioteca Pública Dr. Alfonso G. Alarcón, Octubre del 2008 

    Presentación del libro de cuentos Los Ángeles del Pantano, de la escritora Eloísa Valdez, en la Biblioteca Pública Dr. Alfonso G. Alarcón, Noviembre del 2008 

    Presentación del libro La crìtica de la Cerradura, del escritor Ari Jonathan García Gonzáles, en la biblioteca pública Dr Alfonso G. Alarcón, 2009 

    Presentación del libro El cuadro Inútil, de la escritora Esther Ángela Chavez Varela, en la biblioteca pública Dr. Alfonso G. Alarcón. 2009

     

    OTRAS ACTIVIDADES 

    Autora del libro de cuentos Viendo pasar el viento.

     Publicación del cuento María, en la gaceta cultural CulturAcapulco

     Pblicación de cuentos en la revista Fandango, voces de los pueblos costeños

     Lectura de dos cuentos, durante la Semana Internacional del Libro 

    Lectura de dos cuentos durante la celebración del Día Nacional del libro, el 12 de Noviembre de 2008

     Primer lugar Estatal del Concurso de Cuento Corto José Agustín, Decimotercera edición

     Tercer lugar Estatal en el Concurso de Cuento Corto José Agustín, decimotercera edición.

      

    El Analfabeta Polìtico

     El peor analfabeta es el analfabeta político
    Èl no oye, no habla,
    ni participa de los acontecimientos políticos.
    No sabe que el costo de la vida,
    el precio de los frijoles, del pescado,
    de la harina,
    del alquiler, del calzado
    y de las medicinas,
    dependen de decisiones políticas.

    El analfabeta político es tan burro
    que se enorgullece e hincha el pecho
    al decir que odia la política.
    No sabe el imbècil que
    de su ignorancia política proviene
    la prostituta, el menor abandonado,
    el asaltante y el peor de todos los bandidos
    que es el político aprovechado,
    embaucador ycorrompido,
    lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

    Bertolt Brecht


    Este texto es ad hoc al tema que recientemente ocupa cada dìa mayor espacio en los noticieros locales, pero que tiene meses desarrollàndose en la red. Mi opiniòn, muy personal, es que es cierto que hay personas que piensan que la credencial de elector es una identificaciòn màs. Y se olvidan que es un derecho ciudadano, de los pocos que nos quedan. El voto es un bien, por eso, tanto polìtico intenta comprarlo, a veces aprovechàndose de la miseria que la misma polìtica provoca, ofreciendo làminas de cartòn o despensas a cambio. Otras veces, se vale de la mercadotecnia, y trata de convencernos, de comprar un producto, de comprarles la idea de que ellos son la esperanza que Mèxico espera. Tambièn se olvidan que el servido pùblico, es eso, un servidor, y està para servir y no para servirse del pueblo.

    No sè si el voto en blanco, o voto nulo sea la soluciòn del problema. No es que se quiera no votar, es que realmente NO hay por quièn votar. No hay partido o candidato que ofrezca propuestas viables para resolver problemas que se vienen arrastrando sexenios atràs. Y que, en vez de resolver, crecen, como bola de nieve y amenazan con aplastarnos a todos. 

    Espero que en estas palabras, encuentren por lo menos una reflexiòn que los lleve a tomar la mejor de las desiciones, para ustedes y para todos, este 5 de Julio.

    Astrid Paola

    Papel Mojado

     
                                    Con ríos
                                       con sangre
                                             con lluvia
                                                     o rocío
                                                     con semen
                                                             con vino
                                                                con nieve
                                                                     con llanto
                                                                          los poemas
                                                                                     suelen
                                                                                             ser
                                                                                       papel mojado

     

    Mario Benedetti

    Botella al mar

     

    El mar un azar
    Vicente Huidobro

    Pongo estos seis versos en mi botella al mar
    con el secreto designio de que algún día
    llegue a una playa casi desierta
    y un niño la encuentre y la destape
    y en lugar de versos extraiga piedritas
    y socorros y alertas y caracoles.

    Benedetti

    Tregua

     
    No hicieron falta palabras para desnudar al silencio en aquella habitaciòn 
    que por apenas unas horas, se convirtiò en refugio,
    tregua para la nostalgia, el tiempo y la distancia
    donde la madrugada fue cómplice del encuentro de los labios que se han buscado a ciegas
    donde la palabra tomó forma de mirada, de beso postergado.
     
    Y tras desvestir al mutismo de velados reproches
    la piel se vistiò de ternuras, se nutriò de caricias pospuestas..
    Se volviò deseo, humedad, temblor, levedad, susurro, espasmo, mordida, risa, làgrima
    sin miramientos, sin contemplaciones, sin vacìos, sin tregua.
     
    Entonces.. 
    -como era en un principio-
     
    La caracola volviò a ser simbiosis
    La noche, apologìa
    La madrugada remanso
    La luna còmplice
    La espera, nada

    Starbucks Café

    Quiero agradecier a mi entrañable Ro, el post que me dedica en su blog para invitarlos a las actividades que se realizan por parte de la Promotorìa Cultura Aída Espino en los espacios que la cafeterìa Starbucks nos ofrece para la promoción y difusión de las obras realizadas por los alumnos que formamos parte de esta Promotoría.
     
    La invitación por supuesto, es extensiva de mi parte a que el dìa de mañana me acompañen a la presentación que realizará el escritor Carlos Alberto Ricardez de este, mi primer libro de cuentos. De antemanos muchas gracias por su compañía, pero sobre todo, por el apoyo que me brindan amistades que no se dejan amilanar por la distancia y, desde lejos me acompañan en ésta incesante bùsqueda que representa para mì la literatura.
     
    Reitero, estàn cordialmente invitados el día de mañana y por supuesto la invitación para que visiten el blog de la querida Ro.
     
    Astrid Paola
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    La calidad se impone. Los escritores formados en la Promotoría Cultura Aída Espino son invitados en exclusiva, por la cadena internacional Starbucks para presentar sus obras.

    La labor del Maestro Gustavo Martínez Castellanos y nuestra querida Aída está en boca de todos, y no es para menos, los hechos hablan por si mismos. Estos eventos son la continuación de una larga trayectoria de promoción, difusión y apoyo culturizando a la población y proyectando a nuestro bello puerto.

    Este  viernes 3 de Abril será presentado el libro de  Astrid Paola Viendo pasar el viento, en Galerías Diana a las 19 horas y 21:30 en Starbucks Condesa

    ¡Están todos cordialmente invitados!

    Continua Informándote de estos eventos:


      

    Los Nadie


    Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadie con salir
    de pobres,
    que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
    cántaros la buena suerte;
    pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
    Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los
    nadie la llamen,
    aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie
    derecho,
    o empiecen el año cambiando de escoba.
    Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.
    Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
    muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
    Que no son, aunque sean.
    Que no hablan idiomas, sino dialectos.
    Que no profesan religiones, sino supersticiones.
    Que no hacen arte, sino artesanía.
    Que no practican cultura, sino folklore.
    Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
    Que no tienen cara, sino brazos.
    Que no tienen nombre, sino número.
    Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
    prensa local.
    Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.

    Eduardo Galeano

    Mis libros y yo

          

     Tengo el bolso repleto de libros que no he leìdo, de libros que voy leyendo intercalados, mala costumbre, ajà, pero asì leo a veces, ahora traigo la Semana de colores, de Elena Garro, La muerte de Artemio Cruz y Quièn de Nosotros, primera novela de Benedetti, ja, vaya  ensalada literaria. Cuando no, me prendo de un libro y lo suelto hasta terminarlo completito, me ha pasado en pocas ocasiones, no sè si depende del libro, del autor, o de mi estado de ànimo. Me pasò con la Mujer habitada, de G. Belli, con El luto humano, de Revueltas, a ùltimas fechas el autor de mi predilecciòn, aunque creo que no es regla general, porque el Apando lo empezè como tres veces antes de leerlo en una noche. Creo que por eso a veces se quejan de que leo muy ràpido, Ja.  Y yo que siento que la vida no me va a alcanzar para leer todos los libros que tengo planeados, màs los que se vayan acumulando.

         Lo que sì es que ya no caben en mi bolso, ni en el librero, y pronto ni en mi habitaciòn, los veo desperdigados por todos lados. A veces conservando el polvo, otras màs sirven para los malèvolos fines de Lunita que se encarga de autografiarlos, ja. Tengo libros nuevos, que voy comprando conforme se me atraviesan, El diosero de Rojas Gonzàles y Balún Canàn, de Rosario Castellanos. Por supuesto libros entrañables que me han regalado, como Los recuerdos del Porvenir, de Elena Garro. ¡Tengo libros que ni siquiera he tenido tiempo de abrir!  como El nombre de la Rosa, de Umberto Eco. Tambièn tengo libros que se desbaratan nomàs con verlos, de lo amarillas y gastadas que estàn sus hojas, como la Eneida, o Chac Mol de Fuentes. Desgraciadamente en mi ciudad sòlo existen tres librerias que se pueden nombrar asì. La Porrùa, Librerìas Cristal y... Rayos, creo que sòlo son dos. Por supuesto los Sanborns, donde a veces los libros estàn màs baratos, contrario a lo que se pensarìa. Ah, y un pequeño puestecito de libros "con historia" (ese tèrmino de usados, me da cosa)  Cuando tengo taller me voy caminando y paso un rato a pasearme, vàlgame la rebuznancia, entre el olor acendrado en estos libros.

         Antes, en el zòcalo, cada ùltimo sàbado del mes, se ponìan unos chavos con una mesita, donde intercambiabas libros, llevabas uno y lo cambiabas por algùn otro que estuviera ahì. Asì conseguì varios libros, claro, lo difìcil era decidir cual 'soltar'. Creo que era una especie de tradiciòn que ojalà se siguiera acostumbrando, pero un buen dìa, los chavos y la mesita no regresaron màs. Me encantan este tipo de libros, con historia. Me da por hojearlos, ver los nombres escritos ahì, las dedicatorias o acotaciones que encuentro, a veces me da por formularme historias detràs de estos libros, de las manos por las que han pasado para luego ir a dar ahì, donde seguiràn compartiendo su doble historia la que traen escrita entre las hojas y la que traen grabada en la piel.

         Alguien me dijo un dia que un libro sin anotaciones no es libro; que parte de leer el libro es subrayarlo, hacerlo propio, incluso hasta tatuarlo con el aro incandescente de un cigarrillo. Como un ex libris personal.

         Ese mismo 'alguien' me dijo alguna vez que los libros son libres, que deben ser asì, compartirse para que su conocimiento ysu valor no se estanque y quede empolvàndose en alguna repisa o para que una tierna niña garabatee sus primeras letras en ellos.  Yo, me confieso.. no regalo un libro ni en defensa propia. Menos los presto. A veces los presto sin nisiquiera haberlos leìdo, como El caballero de la armadura Inexistente, de Italo Calvino; bueno, en realidad sì regalo libros y tambièn los presto, mi Insoportable levedad del ser anda en Jalisco, y Cien años de soledad aùn no regresa de Chiapas. Creo que no hay mejor regalo que pueda hacerle a alguien que un libro. y los que me conocen saben tambièn que no hay otra cosa que yo quisiera que me regalaran, ah, eso y un ajedrez. El ùltimo libro que regalè, literalmente, fue El viaje del elefante, de Josè Saramago, de quièn ahora estoy leyendo Todos los nombres, y sì, es el ùltimo que regalo.. Proque los libros, aparte de tener historia, tambièn tienen implicaciones personales.. si lo sabrè yo, y creo que tambièn lo sabìa Saramago.

         No podrìa definir lo que es mi libro favorito, todos los que voy leyendo tienen y dejan algo especial, por supuesto tengo 'consentidos' tanto por el contenido, como Ensayo sobre la ceguera,  de Saramago, o por las impliacaciones personales, como La piel del Cielo, de Poniatovska, Matar a un ruiseñor, de Harper Lee o Vivir para contarla, del Gabo.

         A propòsito de implicaciones.. A veces quisiera ser una tortuga.. recorren grandes distancias a lo largo de su vida, sobre todo si van dentro de cajas de cartòn, junto a una vela o un reloj.. bajo un libro o dentro de un cuento. Sì, quisiera ser una tortuga, asì tendrìa al menos ciento cincuenta años para leer todos los libros que me faltan por leer..

    Ìndigo

    Nostalgia

     
    No hay primavera,
    ni mayo,
    ni lluvia,
    ni amanecer,
    ni hora 
    que no evoque con melancolía teñida de añil.
     
    No hay hora en el reloj
    ni infinito en el tiempo
    que me alcanze para medir en segundos
    la distancia a recorrer de mi boca a tus besos.
     
    No hay noche,
    ni tarde,
    ni luna,
    ni playa
    que no quisiera trazar
    en la prosa de algùn verso,
    que no quisiera  dibujar
    vertiginosa, en el òleo de los recuerdos.
     
    Viejos aromas que vuelven de repente
     acompañados de suspiros..
    el cafè de la mañana,
    manzana y canela en tu cabello,
    besos avainillados para acompañar el desayuno
    que antecede a tu partida
    hacia el volverè algùn dìa..
     

     Îหdเgø 

     

    SINE QUA NON

     
    La prolongaciòn de los sueños..
    La extensiòn de los brazos
    La pròrroga de la muerte
    Egoìsmo postergado..
    La demora del olvido
    Nocturno Desvelo
    Efluvio de la palabra
    La secuencia de uno mismo..
     
    La continuaciòn de los pasos andados sobre el camino
     
    Eso
    Todo y màs
    Es un hijo
     

    † Îหdเgø †

     

    Quiero escribir un niño..

     

    Quiero escribir un niño
    con grandes ojos como semillas,
    pelo color maíz,
    dulce sonrisa de níspero.

    Quiero escribir un niño,
    hacerlo con palabras
    en el idioma de su placenta hecha de mar,
    de viento,
    de sacuanjoches olorosos.

    Quiero escribir un verde niño poeta,
    un moreno cantor que inunde el mundo con sonrisas,
    niño mesías del mensaje vital de la naturaleza
    que sea Mayo eterno, floreciente
    en una tierra nueva
    de juguete..

     

    Gioconda Belli

    Semiòtica

     
    Cuàntos significados tiene una misma palabra?
    Cuàntas lecturas hay que hacer?
    Cuàntas interpretaciones tiene un signo?
    Cuàntas interepretaciones en cada lectura..
     
    Còdigos, lenguas,mensajes, sìmbolos
    leer entre`lìneas
    mensajes subliminales
    còdigos compartidos
    dobles intenciones
    imàgenes visuales
    poètica del espacio
     
    La semiòtica es el arte de la mentira
     

    El Teletòn eres tù?¿

     
    Cada año, hay una uniòn masiva de medios por una sola causa, El teletòn. Nadie puede negar la imperiosa necesidad que existe en el país en torno a fomentar la calidad de vida de los niños que sufren alguna discapacidad, tampoco, nadie niega las "buenas intenciones" de los medios y las empresas que se unen para ayudar a estos niños. Eso no es lo cuestionable, o al menos lo que yo cuestiono. Mi argumento es en el sentido de la informaciòn. Josè Martí dijo: "Ser cultos para ser libres" Esa frase puede tener mil interpretaciones, pero yo me avoco a lo primario : saber para entender.
     
    La informaciòn nos da poder de desición.
     
    Me asombra la cantidad enorme de dinero que cada año, logra reunir el Teletòn, sobre todo de las empresas privadas, aunque dicen los enterados que la mayoria es dinero que dona "el pueblo de Mèxico" perdòn por el entrecomillado. Pues bien, èsta informaciòn dejò de sorprenderme cuando supe del deducible de impuestos que reciben las empresas por los donativos a causas altruistas como esta. Por eso, no es de extrañar que la mayoria desembolsen grandes cantidades, que al final será descontada de lo que ellos tienen que pagar como empresas a Hacienda.

     Mi intenciòn no es polemizar sobre los beneficios que reciben miles de niños en los CRITS alrededor de toda la república. Si algo cuestionaria, es el "momento televisivo", donde estos niños y sus familiares son expuestos, cómo su dolor es exhibido durante el dìa y la noche que duran las transmisiones. Esto tiene un sentido, por supuesto, provocar conmociòn en el espectador, es decir, conmoverlo y moverlo a donar diez, veinte, cincuenta o hasta cien pesos que a èl nadie le va a descontar de ningùn lado màs que de su bolsillo.
     
    En cambio, a la casa televisora, por no decir Televisa, hasta recibe un reembolso, pues el cheque con el que pagan sus impuestos no sale a nombre de Juan Pèrez o Marìa Lòpez, los que los mismos medios dicen, son la columna vertebral, los que "hacen" el teletòn. No cuestiono la calidad moral de este evento, o tal vez sì, pero soy màs especìfica; Si Juan Pérez o Marìa Lòpez supieran cual es el verdadero trasfondo ¿seguiràn sacrificando su presupuesto familiar para acallar su conciencia? ¿Una de cal en diciembre por todas las de arena durante el año?

    Aunque, yo pregunto: Cuánto vale caminar por la calle ciegos del mundo.

    Porquè si la intenciòn es ayudar, las empresas no simplemente hacen el donativo de su propio dinero y dejan de aplicar el viejo adagio de "saludar con sombrero ajeno". Porqué si nuestra intención es ayudar, no empezamos desde nosotros y con los de nuestro alrededor. El buen Juez.

    Me viene a la memoria otra cita quizà màs acertada: Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha. Aunque creo que en realidad esa es una canciòn de Enrique Bunbury.

    Si para pendejo no se estudia..

     Chispas.. hace dìas leì una noticia, acerca de que abuchearon a la Secretaria de Educaciòn Pùblica, Josefina Vazquez Mota, bueno, eso en realidad no es noticia, es el pan nuestro de todos los dìas. La noticia a resaltar y que circulò por los principales medios, es el grito de "burra" que se escuchò ni màs ni menos que en la inauguraciòn del evento màs importante en cuanto a literatura se refiere en nuestro país, la FIL, Feria Internacional del Libro, realizada en Guadalajara, donde la pobre Chepina, que fue en representaciòn del Presidente Calderòn que yo creo que despuès de esto no la vuelve a mandar ni a las tortillas, proque capaz que se queda con el cambio.. Chepina Vazquez Mota no sòlo le cambiò el nombre al libro de Carlos Fuentes La regiòn màs transparente por La Ciudad màs Transparente, craso error, si no que tambièn confundiò al autor con Octavio Paz, que ahora si que ni en Paz descansa..
     
    Esto me recuerda otro incidente, en la era Foxista, donde la directora de CONACULTA Sari Bermùdez, quien en un homenaje al buen Tito Monterroso y a pregunta expresa de un reportero que la cuestionó acerca de què le parecía el cuento El Dinosaurio, de este autor, la pobre Sari bermùdez, en vez de aceptar humildemente su ignorancia, dijo que no podìa decir qué le parecía porque aún no terminaba de leerlo.. Já.
      
    A continuaciòn, el cuento El dinosaurio, de Augusto Monterroso, espero ustedes sì lo lean completo..
     
    " Cuando despertò, el dinosaurio todavìa estaba allí"
     
    No, no es broma.. ese es todo el texto, El dinosaurio es el cuento más breve de la literatura latinoamericana y còmo no.. una palabra menos y parecería una burla. No sòlo fue Monterroso el padre del microrrelato, así tuvieron a bien llamarle al gènero, sino que fue un gran maestro de palìndromos, pro esa ya es la historia de otro post.
     
    Eso y que las representantes de la Cultura en Mèxico den pena ajena. 

    Mi arrogante versiòn de la pulsera

     
    Con mis manos de artesano
    te he confeccionado este abalorio literario,
     cuyas cuentecillas son letras
    que evocan el plácido aroma del café.