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El sueñoCuando mi camino por las pequeñas y sinuosas calles de los barrios históricos de Acapulco me llevó hacia el taller de literatura al que pertenezco desde hace poco más de año y medio lo último en lo que pensé es que escribir tuviera algún tipo de satisfacción, mucho menos remuneración, como no fuera la personal.
A lo largo de este tiempo, he descubierto que escribir, tiene muchas vetas, las experiencias propias, las ajenas, las oníricas, las sociales, etc., pero al final, siempre va a ser un reflejo de nuestros ruidos internos, de esas inconformidades que surgen cuando vamos de camino al trabajo, cuando recorremos nuestra ciudad, cuando nos vemos reflejados en el otro y sabemos que algo a nuestro alrededor no está bien y que nadie levanta la voz. Sin embargo, también me he encontrado con que la idea que yo tenía con respecto a tópicos tales como qué es la literatura, cuál es la responsabilidad del escritor y cuál es su papel en la cultura, estaba errada. La responsabilidad y la ética a la hora de escudriñar una realidad, de atreverse a espejarla, a veces bajo premisas personales, es una; pero la condición de escritor “De los que ven la realidad e intentan darle nombre” no puede estar divorciada de cierta objetividad, de cierta crítica, de cierta lúdica. Esta premisa es la que hace la diferencia entre un escritor y alguien que simplemente trata de describir realidades temporales. Rilke, en sus "Cartas a un joven poeta" nos habla de ésta necesidad de escribir, del deber. De la confrontación con uno mismo y la búsqueda de las respuestas a preguntas generadas por la ansiedad que provoca crear. Así, pues, escribir se ha vuelto para mí, algo más que un ejercicio catártico, algo más que una satisfacción personal. Escribir, es una necesidad que acampa en varias partes de mi cuerpo. Esas que sienten alivio después de parir -metafóricamente-, la idea que se la pasa haciendo eco en mi cabeza y que muchas veces no me deja ni dormir.
Estos temas permean en el contenido de los cuentos, Hoja en blanco y Las cinco llaves, el segundo inspirado en la pintora Remedios Varo Uranga. En él expreso estas inquietudes por crear, esa sensación que a veces nos invade y que no sabemos qué es y hasta dónde llegará, hasta que podemos plasmarla, ya sea en un lienzo o en una hoja. También tiene que ver con el descubrimiento, con el asumirse como parte de un proceso creativo inherente a la personalidad, pero a veces oculto tras otras cosas. El cuento, en realidad, es el camino hacia el descubrimiento del personaje y lo que será su pasión por toda la vida. En Hoja en blanco planteo la disyuntiva a la que se enfrenta el escritor a la hora de escribir, a la hora impostergable de enfrentarse a la temida hoja en blanco, a las inseguridades, a los temores y a todos los sentimientos que hacen presa al personaje cuando, en la decadencia, planea escribir su obra maestra. Sé que este oficio que escogí no es sencillo, que me falta mucho por aprender, también sé que no podría tener mejor compañía en esta jornada que mis compañeros tallerandos, mis amigos; todos, los presentes y los que en ausencia, festejaron conmigo cuando el jurado del Concurso de Cuento Corto, “José Agustín”, decidió nombrar a éstos dos cuentos míos, ganadores del primer y tercer lugar estatal respectivamente. Hace poco leí de Eduardo Galeano en la Ventana sobre la Utopía: “Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar” Ellos, mis cofrades escritores y yo, guiados en este camino por la mano de nuestro querido maestro, el escritor Gustavo Martínez Castellanos, Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen, trabajamos hombro a hombro para lograr que en Acapulco no solamente se haga cultura, sino que ésta pueda estar al alcance de todos, de otros, que como yo, tienen el sueño, no de ganar algún día algún concurso de cuentos, eso es subjuntivo, es relativo, sino el sueño de poder acariciar en un texto o en un libro la capacidad propia para la creación. El sueño, así, es el llamado a la conciencia, es la permanencia. Es la trascendencia de las letras y por las letras. Eso que vuelto palabras nos envuelve para redimirnos en el otro yo que también quiere, exige, salir del sueño y volverse realidad.
Astrid Paola Quièn soy?Este blog ha devendio en distintos estilos, desde lo depresivo -no deprimente- hasta lo meramente literario. Por cuestiones personales, varias han sido las veces que ha cerrado, otras, ha entrado en largos periodos de inactividad. A raìz de mi reciente descubrimiento en Twitter, he re-descubierto lo interesante, profunda e inexplorable que puede ser la web. Y, oh sorpresa, lo delicioso que es disponer de un espacio personal, para uno, para los demàs, pero sobre todo para uno.
No quiero desvariar -mucho- Les contaba de este reciente re-descubrimiento del verbo bloggear. Y què es un blog? Una especie de bitàcora, de diario personal, un lugar propio donde se puede hacer magia con las palabras. A diferencia de los que tenemos guardados bajo la cama, éste se comparte con personas que no imaginamos. Citando a mi querida Carmen Marìa "Internet se ha convertido en nuestros tiempos, en un lugar indeterminado -literalmente hablando- una especie de tierra de proscritos, donde la informalidad y la comunicabilidad van de la mano" En pocas palabras, es una ventana, en cualquier parte del paìs, incluso del mundo, alguien puede leer tus pensamientos, tus sentimientos, tus opiniones. Y sì, tambièn tendràn acceso a partes que son sòlo nuestras pero que tambièn tenemos la necesidad de compartir.
Antes, era sòlo Índigo, dark, medio desteñida, venida a menos, sin nombre y apellido. Hoy, quiero que eso cambie. Pues mi inquietud por la literatura viene de muchos años atrás, pero es hasta ahora que este camino empieza a tomar forma. Y claro me falta mucho, pero ya he empezado a caminar. Algo que me ha costado mucho trabajo, desde el principio, es asumirme -ahora sí que yo misma- como escritora. Antes bromeaba con el tema, y sin querer, menospreciaba mi trabajo. Ahora, me he dado cuenta que mi necesidad de escribir, de compartir, de expresar, de emitir opiniones se tiene que sustentar en un nombre. Es bastante sencillo tirar la piedra y esconder la mano.
Y yo,con mucho gusto, me presento:
Soy Astrid Paola, soy escritora y éste, es mi blog
Gracias por acompañarme en la jornada, siempre será un placer compartir con ustedes.
PREPARACIÓN LITERARIA
Taller de Narrativa, Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos Taller de Narrativa, Cuento I, Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos Taller de Narrativa II, Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos Taller de Ensayo, Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos Curso de Lectura de comprensión de clásicos literarios Impartido por el escritor Gustavo Martínez Castellanos Taller de Cuento, impartido por el escritor Atahualpa Espinoza Magaña Taller de Ensayo, impartido por la doctora Liliana Pedraza Taller de Poesía, impartido por el poeta Mijaíl Lamas Taller de Novela, impartido por el escritor Juan Larrosa Taller de Dramaturgia, impartido por el Dramaturgo Richard Viqueira
PRESENTACIONES DE LIBROS REALIZADAS Presentación del libro de cuentos Lo que hay detrás, de la escritora Elizabeth Berea Contreras, en la biblioteca Pública Dr. Alfonso G. Alarcón, Septiembre del 2008 Presentación del libro de cuentos El Jardín, de la escritora Acapulqueña Isabel Reyes Ramos, en la Biblioteca Pública Dr. Alfonso G. Alarcón, Octubre del 2008 Presentación del libro de cuentos Los Ángeles del Pantano, de la escritora Eloísa Valdez, en la Biblioteca Pública Dr. Alfonso G. Alarcón, Noviembre del 2008 Presentación del libro La crìtica de la Cerradura, del escritor Ari Jonathan García Gonzáles, en la biblioteca pública Dr Alfonso G. Alarcón, 2009 Presentación del libro El cuadro Inútil, de la escritora Esther Ángela Chavez Varela, en la biblioteca pública Dr. Alfonso G. Alarcón. 2009
OTRAS ACTIVIDADES Autora del libro de cuentos Viendo pasar el viento. Publicación del cuento María, en la gaceta cultural CulturAcapulco Pblicación de cuentos en la revista Fandango, voces de los pueblos costeños Lectura de dos cuentos, durante la Semana Internacional del Libro Lectura de dos cuentos durante la celebración del Día Nacional del libro, el 12 de Noviembre de 2008 Primer lugar Estatal del Concurso de Cuento Corto José Agustín, Decimotercera edición Tercer lugar Estatal en el Concurso de Cuento Corto José Agustín, decimotercera edición. Mis libros y yo
Tengo el bolso repleto de libros que no he leìdo, de libros que voy leyendo intercalados, mala costumbre, ajà, pero asì leo a veces, ahora traigo la Semana de colores, de Elena Garro, La muerte de Artemio Cruz y Quièn de Nosotros, primera novela de Benedetti, ja, vaya ensalada literaria. Cuando no, me prendo de un libro y lo suelto hasta terminarlo completito, me ha pasado en pocas ocasiones, no sè si depende del libro, del autor, o de mi estado de ànimo. Me pasò con la Mujer habitada, de G. Belli, con El luto humano, de Revueltas, a ùltimas fechas el autor de mi predilecciòn, aunque creo que no es regla general, porque el Apando lo empezè como tres veces antes de leerlo en una noche. Creo que por eso a veces se quejan de que leo muy ràpido, Ja. Y yo que siento que la vida no me va a alcanzar para leer todos los libros que tengo planeados, màs los que se vayan acumulando. Lo que sì es que ya no caben en mi bolso, ni en el librero, y pronto ni en mi habitaciòn, los veo desperdigados por todos lados. A veces conservando el polvo, otras màs sirven para los malèvolos fines de Lunita que se encarga de autografiarlos, ja. Tengo libros nuevos, que voy comprando conforme se me atraviesan, El diosero de Rojas Gonzàles y Balún Canàn, de Rosario Castellanos. Por supuesto libros entrañables que me han regalado, como Los recuerdos del Porvenir, de Elena Garro. ¡Tengo libros que ni siquiera he tenido tiempo de abrir! como El nombre de la Rosa, de Umberto Eco. Tambièn tengo libros que se desbaratan nomàs con verlos, de lo amarillas y gastadas que estàn sus hojas, como la Eneida, o Chac Mol de Fuentes. Desgraciadamente en mi ciudad sòlo existen tres librerias que se pueden nombrar asì. La Porrùa, Librerìas Cristal y... Rayos, creo que sòlo son dos. Por supuesto los Sanborns, donde a veces los libros estàn màs baratos, contrario a lo que se pensarìa. Ah, y un pequeño puestecito de libros "con historia" (ese tèrmino de usados, me da cosa) Cuando tengo taller me voy caminando y paso un rato a pasearme, vàlgame la rebuznancia, entre el olor acendrado en estos libros. Antes, en el zòcalo, cada ùltimo sàbado del mes, se ponìan unos chavos con una mesita, donde intercambiabas libros, llevabas uno y lo cambiabas por algùn otro que estuviera ahì. Asì conseguì varios libros, claro, lo difìcil era decidir cual 'soltar'. Creo que era una especie de tradiciòn que ojalà se siguiera acostumbrando, pero un buen dìa, los chavos y la mesita no regresaron màs. Me encantan este tipo de libros, con historia. Me da por hojearlos, ver los nombres escritos ahì, las dedicatorias o acotaciones que encuentro, a veces me da por formularme historias detràs de estos libros, de las manos por las que han pasado para luego ir a dar ahì, donde seguiràn compartiendo su doble historia la que traen escrita entre las hojas y la que traen grabada en la piel. Alguien me dijo un dia que un libro sin anotaciones no es libro; que parte de leer el libro es subrayarlo, hacerlo propio, incluso hasta tatuarlo con el aro incandescente de un cigarrillo. Como un ex libris personal. Ese mismo 'alguien' me dijo alguna vez que los libros son libres, que deben ser asì, compartirse para que su conocimiento ysu valor no se estanque y quede empolvàndose en alguna repisa o para que una tierna niña garabatee sus primeras letras en ellos. Yo, me confieso.. no regalo un libro ni en defensa propia. Menos los presto. A veces los presto sin nisiquiera haberlos leìdo, como El caballero de la armadura Inexistente, de Italo Calvino; bueno, en realidad sì regalo libros y tambièn los presto, mi Insoportable levedad del ser anda en Jalisco, y Cien años de soledad aùn no regresa de Chiapas. Creo que no hay mejor regalo que pueda hacerle a alguien que un libro. y los que me conocen saben tambièn que no hay otra cosa que yo quisiera que me regalaran, ah, eso y un ajedrez. El ùltimo libro que regalè, literalmente, fue El viaje del elefante, de Josè Saramago, de quièn ahora estoy leyendo Todos los nombres, y sì, es el ùltimo que regalo.. Proque los libros, aparte de tener historia, tambièn tienen implicaciones personales.. si lo sabrè yo, y creo que tambièn lo sabìa Saramago. No podrìa definir lo que es mi libro favorito, todos los que voy leyendo tienen y dejan algo especial, por supuesto tengo 'consentidos' tanto por el contenido, como Ensayo sobre la ceguera, de Saramago, o por las impliacaciones personales, como La piel del Cielo, de Poniatovska, Matar a un ruiseñor, de Harper Lee o Vivir para contarla, del Gabo. A propòsito de implicaciones.. A veces quisiera ser una tortuga.. recorren grandes distancias a lo largo de su vida, sobre todo si van dentro de cajas de cartòn, junto a una vela o un reloj.. bajo un libro o dentro de un cuento. Sì, quisiera ser una tortuga, asì tendrìa al menos ciento cincuenta años para leer todos los libros que me faltan por leer.. Ìndigo |
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