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Inventario Todo es motivo de poesìa para Mario Benedetti. Cada pequeña situaciòn del vivir cotidiano merece una canciòn, una celebración a la constante sorpresa de existir, amar, luchar, trabajar, morir.
Para Mario Benedetti, la poesía no tiene sentido si no se comparte, si no se reproduce, si no se fecunda. El poeta se convierte en nuestra propia voz cuando el amante, el revolucionario, el oficinista, se reconocen el èl, unièndose en el rito de la celebración a la vida. Pocos autores son capaces de producir tal milagro de asociación con el lector.
En Inventario I se concatenan los poemas publicados de 1950 a 1985, testimonio de la propia existencia del autor. Peomas tales como Hagamos un trato, o No te salves, que no se entienden fuera de la biografìa de Benedetti, incluidos en Canciones de amor y desamor (1973-1974) Son los poemas màs reconocidos del autor incluidos en èste volùmen. Incluso contiene poemas que han sido llevados a voz de extraordinarios intèrpretes como Nacha Guevara o Amparo Ochoa que hacen de la poesìa de Benedetti verdaderos himnos a la vida.
La narrativa de Mario Benedetti, asì como su cuentìstica, son, sin duda, universos que habremos de explorar para re-conocerlo, Benedetti, como creador, nos regala excelentes propuestas literarias. En su libro, El porvenir de mi pasado, con dos cuentos escritos en forma epistolar. Y en su novela El cumpleaños de Juan Ángel, primera novela dònde el autor logra conjugar la poesìa con la narrativa, invade magistralmente el territorio de la prosa, permitiendo que en la historia, tradicionalmente èpica, se abra un espacio para la lìrica. Sin embargo, es en su poesìa donde encontramos al Mario netamente humano, creador de sensaciones que parten desde lo cotidiano hasta rozar lo extraordinario de su prosa.
El poema màs significativo para mì, es No te salves, me remite a la película El lado obscuro del corazòn, y es que, ¿què corazòn, incluìdo el de Benedetti, no tiene un lado obscuro? Esto es lo que me llevò a elegir èste libro, como auto-regalo de cumpleaños, huelga decir, sobre obras magistrales de la prosa de este autor, como Primavera con una esquina rota, Andamios o La tregua.
Creo que la poesìa, tambièn tiene que ver con la temporalidad, de una manera poco convencional, por supuesto, y desde la perspectiva de la que esto escribe, nunca somos ni seremos los mismos, antes ni despuès de leer un poema, y menos, si el que nos toca, nos trastoca, nos acaricia, nos estruja y nos deja con el alma temblorosa, es Mario Benedetti. El agua que nunca deja de manar El cuadro inútil de Teté (Esther Chávez Varela) es un reflejo de la inquietud de la escritora por relatarnos, a través de sus cuentos, ámbitos costumbristas, realidades cotidianas, vivenciales e históricas que nos dimensionan en un ejercicio universalista plagado de detalles que nos enriquecen al momento de enfrentarnos a la lectura.
Uno de los sucesos más importantes en la cuentística mexicana de los últimos tres lustros ha sido su vital inserción en el movimiento feminista. En sus cuentos, Teté combina feminismo y violencia a través de protagonistas mujeres que aún desde distintos ámbitos sociales sufren rasgos comunes de opresión, pero al final consiguen continuar libres a su manera. Es fácil reconocer al personaje dolido, ultrajado, la eterna novia que detiene su vida en el momento en que el prometido se marcha con otra y ella se dispone a esperar eternamente su regreso. Sin embargo, las teorías menos radicales reconocen que la literatura no puede ser sexista. Sara Sefchovich dice en la introducción a Mujeres en espejo (México, 1983): “No se trata de hacer una crítica literaria partidista que justifique cualquier escrito de mujeres por el hecho de serlo, pues en el análisis, como en el placer de la lectura, no hay masculino ni femenino, negro ni blanco, sino buena literatura. En este caso, como en muchos otros que se quieren reivindicar (la negritud, el exilio, el tercermundismo) no hay un nosotras las mujeres (el subrayado es mío) sino una buena y mala literatura y no podemos permitirnos la complacencia” [pp.19, 22]. Las bellas artes colaboran entre sí al retomar unas de otras sus grandes hitos. Temas, personajes históricos o momentos míticos que perpetúan plasmados a través de la plástica o de las letras. En el libro de Teté observamos que la mezcla de dos disciplinas artísticas -la pintura y la narrativa- permean en el contenido de los cuentos. En el caso de Teté, quien desde hace muchos años practica las artes plásticas, éstas se vuelven un tema recurrente. Cuatro de los cuentos –incluido el ganador del José Agustín estatal 2008, “El cuadro inútil”-, tienen que ver con pinturas. Sin embargo, ese ejercicio artístico siempre deja un remanente de insatisfacción profunda, una carga de creación truncada o un vacío que el arte sólo acentúa o vuelve más cáustico. “Huerto de limoneros” es un cuento que mezcla la plástica con la narrativa y el onirismo con la realidad, intercalando los tiempos verbales. En “Sin Avisar” la autora nuevamente nos sumerge en el universo de la pintura desde el ángulo de la psicología del personaje que, sin poder explicar el origen de su obra, es incapaz de disfrutar lo que conlleva, el final nos remite a Dorian Grey el personaje de Wilde que queda atrapado en el cuadro junto con toda su perversidad. Podríamos pensar que es un castigo, pero en realidad es la libertad para el personaje, preso de sus propios demonios. “Mi boda” es un homenaje a Frida Kahlo en el que Teté mimetiza a la joven Frida con el personaje que nos habla, desde una voz narrativa en primera persona, de la lucha con su cuerpo, del dolor plasmado en sus autorretratos. Seymur Menton, en El cuento hispanoamericano dice que el Surrealismo proclama que la realidad tiene un carácter dualístico -exterior e interior- que trata de captar los dos a la vez. Así, cierto episodio presenciado por un personaje evoca una serie de asociaciones y recuerdos. Si el personaje está en actitud de soñar, los elementos evocados pueden confundirse unos con otros para lograr mayores efectos artísticos. James Joyce y William Faulkner han ejercido mayor influencia en esta corriente y también introdujeron algunos procedimientos inspirados en el cubismo. Estos elementos se encuentran en el cuento “El Caracol Azul” con el que la autora nos lleva de la mano por las entrañas del molusco para después perdernos entre los sueños y la realidad que circunda al personaje. Cortázar dice que el compromiso ideológico del escritor no debe en absoluto restringir su capacidad creativa. En El cuadro inútil queda claro el compromiso de la autora por reflejar en gran medida las realidades cotidianas de la mujer que sufre, que llora, que vive y que también muere por amor; pero -sobre todo- nos deja claro la gran capacidad creadora de Teté. Dentro del Realismo Mágico tenemos referencias muy marcadas. Elena Garro es el ejemplo más claro de que la historia no deja de ser historia al ajustarse a la estructura de un cuento y nos lo constata en su “La culpa es de los tlaxcaltecas”. En el caso de Teté, su cuento “El pozo” revive las costumbres que los aztecas acuñaron en el pueblo como el sacrificio para beneplácito de los dioses que continúa vigente. Al recurrir a él Teté nos entrega un libro en el que como en una piedra sacrificial si no participamos, no entraremos al Tlalocan. Ese paraíso de agua en el que la corriente nuca deja de manar.
Astrid Paola |
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